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En diciembre pasado afirmé que 2019 había sido el mejor año en la historia de la UNAD. El crecimiento en calidad, programas, reconocimientos y una nueva estructura organizacional nos potenciaron como la universidad al alcance de todos los colombianos, con una gestión diferente al modelo tradicional, volcada a dar respuesta a las necesidades y expectativas de formación desde la educación secundaria hasta la posgradual, pasando por diversos esquemas de formación no tradicional.

… y llegó 2.020 y con este año (como si proféticamente estuviera celebrando el primer centenario de la peste de la Gripe Española, finalizada en 1.920), llegó el inesperado Coronavirus, tal vez el único fenómeno de impacto social que ha semiparalizado y replanteado muchas de las actividades humanas, como nunca lo habíamos presenciado.

En general, para el sector de la educación superior, tanto el colombiano como el mundial, y las universidades, 2.020 ha sido el año más difícil que se recuerde. La pandemia del Covid 19 rompió todas las tendencias, pronósticos y planeación de las instituciones de educación superior, y movió a la Humanidad hacia formas poco acostumbradas de productividad, de estudio, de entretenimiento y de relacionamiento social.

La virtualidad, el teletrabajo y las diversas formas de estudio asistido por la tecnología, propias de la génesis y experiencia del modelo formativo de aprender a aprender de la UNAD, vistas con extrañeza y hasta criticadas por parte de rectores de instituciones de naturaleza presencial, pasaron a hacer parte de la rutina de la Humanidad. La mayoría de estas críticas han venido de directivos de universidades que, más preocupados por la baja en su matrícula que por un análisis riguroso de lo que significa la virtualidad en el aprendizaje, han intentado subestimar y demeritar tanto la formación en línea como la pedagogía que subyace a ésta (creyendo que así recuperarán a miles de estudiantes que han perdido, más que por el Covid, por su falta de oportuna respuesta y reactividad frente al tema), pese a que la cuarentena demostró que ésta es posible y efectiva. Cuando -ojalá muy pronto- pase esta pandemia, será inconcebible una educación que no se apoye en la tecnología, pues son innegables los beneficios de la virtualidad.

Por nuestra parte, en la UNAD no demeritamos (como ellos acostumbran a hacerlo con la formación virtual) la formación presencial y reconocemos la importancia de los encuentros presenciales y los escenarios físicos. Prueba de ello son todas nuestras sedes e interacciones docente – estudiante. Pero, frente a la limitada presencia física, la tecnología ha sido una ayuda excepcional. Desconocer esto es como querer tapar el Sol con las dos manos.

Las cifras de matrícula en la pandemia han confirmado que las cuarentenas y el distanciamiento social impactaron significativamente, de forma negativa, la demanda por educación superior en la mayoría de las universidades, confirmando una inquietante caída en el número de estudiantes matriculados en la totalidad del sistema de educación superior colombiano, iniciada en 2.018, especialmente en los programas de corte presencial.

Solo unas pocas instituciones de educación superior -especialmente las que vocacionalmente le hemos apostado a la formación virtual y a distancia- logramos cerrar el año con un panorama optimista, siendo la UNAD una de las pocas universidades colombianas que creció en cuarentena y la primera con más estudiantes matriculados. En 2.018 llegamos a 100 mil estudiantes en todos nuestros sistemas educativos; el año pasado fueron 135 mil y este 2.020 lo hacemos con 150 mil.

Y, como ya lo he explicado en anteriores columnas, por nuestra naturaleza jurídica y magnitud, a diferencia de la gran mayoría de universidades públicas del país, no contamos con respaldo de gobiernos locales y una suficiente y equitativa distribución de los recursos del Estado. No recibimos el mismo apoyo del gobierno, con lo que no pudimos generar el modelo de matrícula cero, como en otras universidades, y sólo unos pocos miles de nuestros alumnos pudieron recibir descuentos en sus pagos. 

Entonces, si cuestionan nuestro modelo virtual, si los recursos que recibimos son pocos, y si los descuentos de matrícula de la UNAD son bajos frente a los ofrecidos por otras instituciones son pocos, entonces ¿por qué la UNAD sigue creciendo?

Pienso, de corazón y soportado en los hechos, que algo debemos estar haciendo bien en la UNAD. Gracias a todos, docentes, personal administrativo, monitores, estudiantes, egresados, directivos, vicerrectores, directores y decanos, así como al Honorable Consejo Superior, para quienes la cuarentena no ha sido un momento de reacomodo o reactividad, como sucedió en casi todos los sectores y universidades, sino una oportunidad para seguir laborando con todo el compromiso Unadista de siempre, y para rediseñar algunos procesos, sin bajar la guardia con respecto a nuestros propósitos institucionales.

Porque logramos evitar que la moral de Colombia se bajara con la cuarentena y, por el contrario, que miles de jóvenes y sus familias descubrieran que en medio del confinamiento, la oportunidad de seguir estudiando constituye la mejor oportunidad para adquirir conocimientos y habilidades, cualificarse, titularse y crear valor agregado y diferenciador frente a un mercado laboral complejo, que en y post- pandemia demandará a los mejores y más comprometidos y no necesariamente a los acostumbrados al modelo tradicional. Esto, en la práctica, es la realización de nuestro plan rectoral de “MásUNADmásPaís”.

Hace un año, sin pandemia, afirmé, en mi columna de Navidad que “estoy seguro de que la UNAD 2020 será mejor que la 2019. Cuando hay unidad en el propósito, sensibilidad de país, trabajo en equipo y compromiso por la formación con calidad, no hay vientos de costado que puedan derrumbar ese propósito común”… y no me equivoqué.

La pandemia, debo reconocerlo, nos frenó algunos proyectos, el Plan de Solidaridad Extendida, para beneficiar la continuidad de nuestra Comunidad Unadista, nos desaceleró en algunos frentes, pero de todos modos cerramos el año con alegría y optimismo. Seguir navegando juntos, pese al impacto de la pandemia, y haber avanzado positivamente en procesos de reforma de reglamentos, de consolidación de acciones de comunicación, mercadeo y de servicio integral al usuario, de proyectar TV Unad virtual, potenciar más a Radio UNAD Virtual, de seguir creciendo en programas, convenios y alianzas para llegar a más colombianos, y haber atendido la exigente visita de 8 cualificados pares académicos del Consejo Nacional de Acreditación, para buscar nuestra acreditación institucional (cuyo resultado esperamos), entre otros, son logros sólo alcanzables para quienes, pese a las dificultades -como la pandemia- tienen claro cuál es el norte.

Muchas gracias familia Unadista por creer en este proyecto, por acompañar a la Rectoría y demostrar que la inteligencia colectiva es la mejor forma de hacer frente a las dificultades.

Feliz Navidad y Año Nuevo, y que, como dice un adagio popular, si nos llega a ir mal, nos vaya como nos fue este año.

 

Atentamente,

Jaime Alberto Leal Afanador

Rector

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